Ciudades fantasma que en realidad existen

¿Te atreverías a entrar?

Ciudades fantasma que en realidad existen

El mundo está lleno de ciudades que fueron habitadas en algún momento de la historia, pero por un motivo u otro, sus ciudadanos tuvieron que huir de ellas y fueron abandonadas, convirtiéndose en ruinas que jamás dejarán que olvidemos el pasado. En Ciertas Cosas te enseñamos algunas de ellas. ¡Atento!

Isla Decepción (Antártida)

Alrededor de 1906, una compañía ballenera empezó a utilizar la Bahía de los Balleneros como base para sus barcos. Unos años después en la Bahía había más de 13 barcos, y en la estación se hervían las carcasas de las ballenas para extraer aceite.
Tras la Gran Depresión la estación fue abandonada, y desde entonces se ha convertido en una ciudad olvidada. Incluso fue utilizada como set de rodaje en la película Alien vs. Predator. ¿Te atreverías a entrar?


Orador-sur-Glane (Francia)

En el pequeño pueblo francés Orador-sur-Glane tuvo lugar una de las peores masacres de la Segunda Guerra Mundial. Los nazis mataron a sus 642 habitantes, dejaron solo 7 supervivientes, y la ciudad quedó exactamente tal y como está hoy, como recordatorio del terrible crimen, negándose a enterrar su pasado.


Distrito de Sanzhi (Taiwán)

El distrito de Sanzhi se construyó como lugar de vacaciones para los militares estadounidenses destinados a Taipei. Pero tuvo muchas dificultades desde el primer momento: durante su construcción, muchos obreros fallecieron en extraños accidentes, llegando a producirse alrededor de unas 20 defunciones. Las muertes se atribuyeron a fenómenos paranormales, y se descubrió que el distrito había sido construido encima de un antiguo cementerio holandés. El pueblo fue abandonado, y aún está allí, esperando a ser habitado.


Isla de Hashima (Japón)

La compañía japonesa Mitsubishi construyó una ciudad en las islas Nagasaki, alrededor de unos depósitos de carbón. En la isla se levantaron edificios de gran altura y se convirtió en una próspera ciudad con más de cinco mil habitantes, en su mayoría trabajadores con sus familias. Al abandonarse los depósitos de carbón, poco a poco la gente se fue marchando, y ahora mismo la isla está bañada en un ambiente post-apocalíptico, en ruinas y un silencio que te eriza la piel. En 2009 se abrió a los turistas, así que hoy en día es posible explorar sus calles y tiendas abandonadas.


Belchite (Zaragoza)

El pueblo de Belchite era una joya arquitectónica hasta que, durante la Guerra Civil española, fue objeto de un bombardeo en el que murieron más de 6.000 personas. Belchite nunca fue reconstruido, y es que después de la guerra, Franco decidió levantar un pueblo nuevo al lado («Belchite nuevo» para todos), dejando intactas las ruinas como recuerdo. El Pueblo Viejo de Belchite sigue inamovible, cerrado al paso, y es uno de los lugares favoritos de los investigadores de lo paranormal: dicen que en las psicofonías se oyen los gritos, la caída de la bomba, las campanas de aviso que convirtieron a Belchite en un infierno y, más tarde, en un pueblo fantasma.


Penitenciaria estatal del Estado (Pensilvania)

La Penitenciaria Estatal del Distrito Este en Filadelfia (Pensilvania), abrió las puertas en 1829. Entre sus barrotes fueron privados de la libertad criminales tan famosos como Al Capone. La cárcel dejó de funcionar en 1969, y a día de hoy sirve cómo museo, y se hacen recorridos turísticos en su interior.


Prípiat (Ucrania)

Fundada en 1970, la ciudad de Prípiat fue construida para dar un hogar a los trabajadores de la Central de Chernóbil, y en muy poco tiempo se convirtió en una zona con mucho movimiento y bastante agradable. Alcanzó una población de más de 40.000 personas que convivían en colegios, cines y restaurantes, hasta que el 26 de abril de 1986 la localidad sufrió los efectos del peor accidente nunca antes visto en la historia de la energía nuclear, cuando un reactor de la Central Nuclear de Chernóbil explotó. Los habitantes fueron evacuados para protegerlos de la radiación, y dejaron su hogar atrás. Ahora la ciudad radioactiva es un lugar fantasma donde ni los científicos se atreven a acceder. Aún están todas las casas llenas de recuerdos de aquellos que jamás pudieron volver a recuperarlo...

Si te gustó esta nota, te recomendamos:

Auroras boreales
Puerto Colombia: placer y descanso en el Caribe Sur