​Ser fan de los perros o los gatos podría definir tu personalidad

¿Eres más de perros o de gatos? La ciencia ha constatado diferencias notables entre unos y otros.

​Ser fan de los perros o los gatos podría definir tu personalidad

Los perros y los gatos no sólo están separados por una enemistad milenaria. También sus costumbres son muy distintas y se puede intuir que también lo es su manera de entender el mundo. 

Los perros tienden a ser gregarios, tal y como lo son los lobos, y aprecian muestras de afecto que hasta las personas más desinhibidas pueden considerar inoportunas. Los gatos se muestran mucho más independientes, resultan más impredecibles y no siempre les dan la bienvenida a las caricias y los abrazos.

Ser fan de los perros o los gatos podría definir tu personalidad

Está claro que son animales distintos, porque tampoco tienen demasiados motivos para parecerse. No son exactamente como el agua y el aceite, pero tampoco han sido tallados por la evolución para ser compañeros inseparables, y su manera de comportarse se ha desarrollado para adaptarse a ambientes distintos y de diferente manera. 

Sin embargo, estas diferencias evidentes que existen entre los canes y los felinos podrían traducirse en diferencias sutiles en la personalidad y la ideología de sus “fans”.

Algunas personas insisten en que cualquier ser humano puede ser definido dependiendo de su respuesta a la siguiente pregunta: “¿te gustan más los perros o los gatos?” . 

La respuesta a esta pregunta, sea cual sea, admite pocos matices y difícilmente aportará tanta información sobre alguien como una entrevista personal. Sin embargo es fácil pensar que, siendo que perros y gatos actúan de manera tan distinta, la personalidad de sus cuidadores también puede ser diferente. 

Pero… ¿hasta qué punto es cierto esto? ¿El simple hecho de preferir uno u otro animal dice lo suficiente acerca de las personas como para poder construir dos perfiles de personalidad? Algunos estudios dan motivos para pensar que sí.

 

Correlaciones

Cualquiera que sienta interés por la psicología, la sociología o la economía sabe que existe un océano inmenso de investigaciones en las que se muestran las correlaciones más locas. Prácticamente cualquier serie de datos es susceptible de ser comparada con otra para ver si existen relaciones entre ellas, y el mundo de los perros y los gatos no podía quedar al margen, teniendo en cuanta el dinero que mueve y el interés que genera. 

Si ya hay estudios de mercado en los que se intenta trazar el perfil del típico consumidor de cápsulas de café, resulta fácil imaginarse por qué hay estudios en los que se intenta definir la personalidad de las personas según su grado de afición a los perros o a los gatos. Sin embargo, las correlaciones encontradas entre la preferencia por uno u otro animal y las puntuaciones en tests psicológicos sí tienen un mínimo sustento teórico: la descripción de la “personalidad” de una u otra especie y el grado en el que complementan al humano que rellena los formularios de respuesta.

 

¿Eres dominante? Este gato no es para ti

Dos investigadores hipotetizaron que las personas dominantes tienden a preferir a los perros. Estas personas serían más proclives a preferir animales más dependientes de ellos, más predecibles y más sensibles a un sistema de castigos y recompensas. Los resultados parecieron darles la razón en parte. 

El grupo de aficionados a los perros obtuvo puntuaciones más elevadas que los fans de los gatos en competitividad y en Social Dominance Orientation, lo cual implica que sus integrantes aceptan más la desigualdad social y los sistemas jerárquicos. Sin embargo, los amantes de los perros y los gatos no mostraron diferencias en sus puntuaciones de asertividad y narcisismo, algo que no estaba contemplado en la hipótesis inicial.

 

Los amigos de los gatos son más introvertidos

Ni los perros ni los gatos se caracterizan por querer permanecer en casa, pero los últimos se van a dar paseos por su cuenta. Eso significa que la relación entre humanos y gatos es más doméstica y que la responsabilidad de cuidar uno de estos animales no implica tener que salir cada día al parque a conocer otros dueños de mascotas. Si uno de los dos animales está más relacionado con lo social, tal y como lo entendemos los humanos, ese es el perro. 

¿Significa esto que los amantes de los perros aprecian más los contactos sociales nuevos e imprevistos? Podría ser que sí, según una investigación dirigida por Samuel D. Gosling, Carlson J. Sandy y Jeff Potter. Este equipo encontró correlaciones entre la preferencia de las personas entre perros o gatos y sus puntuaciones de personalidad según el test Big Five, o 5 grandes rasgos de la personalidad. Los voluntarios que preferían a los perros puntuaron alto en extraversión, cordialidad y responsabilidad / organización. Los aficionados a los gatos, por su parte, puntuaron más en las dos dimensiones de personalidad restantes: neuroticismo y apertura a la experiencia.

 

El plato fuerte: el nivel de inteligencia

La psicóloga Denise Guastello, de la Carroll University, participó en un estudio en el que se pretendía abordar las diferencias en las puntuaciones de inteligencia entre partidarios de uno u otro animal. 

Los aficionados a los gatos obtuvieron una puntuación mayor en los test de inteligencia, cumpliéndose así ese estereotipo que asocia introversión y mayor coeficiente intelectual. Sin embargo, esto sólo se aplicaría a las personas, ya que en términos generales los gatos no dan muestras de ser más inteligentes que los perros.

En definitiva, si se le da voz a la estadística esta parece ser capaz de hablar en favor dealgunas diferencias psicológicas entre partidarios de perros y gatos. Sin embargo, aún no se sabe si estas diferencias de deben sólo a factores culturales, muestras de voluntarios demasiado pequeñas o si reflejan mecanismos psicológicos más o menos sólidos.

Puede que la preferencia por perros o felinos desate pasiones, pero estas deberían dejarse a un lado a la hora de interpretar los resultados.

 

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